Reseña “Terminator 3”: El destino te alcanza

Reseña “Terminator 3”: El destino te alcanza

El 4 de julio de 2003 fui al preestreno de Terminator 3 y quedé gratamente sorprendido.

Para ser sinceros, iba preparado para un bodrio. No sé, es el típico masoquista en mí (además iba gratis como regalo de cumpleaños). La cuestión es que en encontré que era una película muy bien hecha (aunque Italo Passalacua opinó lo contrario, pero siempre es así cuando sale del cine). Con el amigo que fuimos (crítico de cine en “El Periodista” en aquella época) encontramos que la película se sostenía sola, lo que ya es una gran ventaja.

Por supuesto que es una orgía de destrucción, pero eso es Terminator ¿no? Pedirle filosofía profunda no lo es.

Nuestra gran pregunta pre-verla era cómo iban a enlazar el levantamiento de las máquinas (es el subtítulo: the raise of machines) si se suponía que el día del juicio había sido evitado en la segunda parte. Passalacua encontró que era una solución infantil. Yo no pienso lo mismo. Me parece que salió bastante bien parada. Nada que envidiarle a las partes 1 y 2.

Eso sí que detectamos un error de continuidad muy feo. Fíjense en las fechas en la escena del cementerio y compárenlo con la “cronología oficial”… y tenemos un desface de a lo menos 3 años. Pero es un pelo de la cola.

En resumen, creo que es una excelente película para los fanáticos de la serie. Oscura, fatalista, y con el plus de dejarte pensando en el destino.

Terminator 3: the raise of machines Book Cover Terminator 3: the raise of machines

Ha pasado una década desde que John Connor -Nick Stahl- salvara a la humanidad de la destrucción. En la actualidad John tiene 25 años y vive en la clandestinidad: no hay ninguna prueba documental de su existencia. Así evita ser rastreado por Skynet -la sofisticada corporación de máquinas que una vez intentó acabar con su vida-. Pero, ahora, desde el futuro, ha sido enviado el T-X (Kristanna Loken), la máquina destructora cyborg más desarrollada de Skynet. Su misión es completar el trabajo que no pudo terminar su predecesor, el T-1000. El T-X es una máquina tan implacable como bello su aspecto humano. Ahora la única esperanza de sobrevivir para Connnor es Terminator.

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