La portada de vórtice: una historia

La portada de vórtice: una historia

Cuando terminé de escribir “Vórtice“, antes de pensar en la corrección, comencé a devanarme los sesos con algo que era de capital importancia: la portada.

Sí, lo sé. Era un tema del cual ocuparme tras todas las correcciones, arreglos, ediciones y demás tareas que aún me quedaban por delante. Sin embargo, estaba tan entusiasmado con haber terminado, que necesitaba crear una “cara” para mi texto, algo con que presentarlo en sociedad a mis lectores beta.

Así, lo primero fue este derroche de ingenio:

Primera portada de vórtice, hecha en word.

Primera portada de vórtice, hecha en word.

Era funcional, sí. Minimalista, también.

Y horrible.

Entonces, como no puedo quedarme tranquilo hasta que haga algo que calle a ese bichito que me impulsa a seguir obsesivamente una tarea, armé la segunda portada:

Segunda portada de vórtice. Esto demuestra la importancia de Donald.

Segunda portada de vórtice. Esto demuestra la importancia de Donald.

Con esto ya podía armar mi epub, y probar cómo se veía en mi lector electrónico. Sí, porque originalmente “Vórtice” sólo saldría en versión electrónica.

Lo mostré por aquí y por allá, y el feedback que recibí fue del tipo “¿Qué diablos es eso?” y “¿Qué locura escribiste?”.  Por mí, eso estaba perfecto.

Causaba curiosidad.

Pero como las reacciones de extrañeza me comenzaron a afectar (no había nadie que lo encontrara “estupendo”, “bueno”, o “bonito”), me dije a mi mísmo: “Mi mismo, quizás debes ir por algo mas convencional”.

Y así nació la tercera portada:

Tercera portada de "Vórtice". Daniel en el maelstrom.

Tercera portada de “Vórtice”. Daniel en el maelstrom.

Trabajé harto en ella. Me gustaba. Pero parece que fui el único que pensaba eso. Mi cuasi gemelo, Leo Navarro, me dijo: “parece de esas novelitas de bruguera de los 60“.

No supe si ofenderme o sentirme alagado.

Entonces decidí que la portada era demasiado importante como para encargarme de ella por mi mismo. Lo quieras o no, las novelas se venden por cómo se ven. Asi que decidí encargarle el trabajo a profesionales.

Y es aquí cuando entran en escena Sebastián Silva y Roberto Tapia, antiguos colegas del diario “La Nación”, y socios de “Digital Partners”. Les envié la novela, la leyeron y comenzamos el proceso de bosquejos, propuestas, lluvias de ideas y demases. Con ustedes, el resultado de esas disquisiciones:

Portada de vórtice: concepto 1

Portada de vórtice: concepto 1

 

Portada de vórtice: concepto  2

Portada de vórtice: concepto 2

 

Portada de vórtice: concepto  3

Portada de vórtice: concepto 3

 

Portada de vórtice: concepto  4

Portada de vórtice: concepto 4

 

Portada de vórtice: concepto  5

Portada de vórtice: concepto 5

 

Portada de vórtice: concepto  6

Portada de vórtice: concepto 6

 

Portada de vórtice: concepto  7

Portada de vórtice: concepto 7

 

Portada de vórtice: concepto  8

Portada de vórtice: concepto 8

 

Portada de vórtice: concepto  9

Portada de vórtice: concepto 9

 

Portada de vórtice: concepto  10

Portada de vórtice: concepto 10

 

Portada de vórtice: concepto  11

Portada de vórtice: concepto 11

Como imaginarán, me quedé con la propuesta 11. Pero la encontraba muy oscura, asi que les pedí que la trabajaran. También les dije que el título se veía increíble, que cómo habían hecho esa marca de bala en la letra “O”. Los chicos se miraron con cara de pregunta, y me contestaron: “No es una bala. Es una neurona”. No me tomó ni un segundo responderles: “¡GENIAL! ¡Es las dos cosas! Una bala y una neurona. Resume de forma brillante lo que quiero lograr”.

Asi que con este concepto aprobado, trabajaron y me enviaron las siguientes propuestas:

 

Portada de vórtice: propuesta 1

Portada de vórtice: propuesta 1

 

Portada de vórtice: propuesta 2

Portada de vórtice: propuesta 2

 

Portada de vórtice: propuesta 3

Portada de vórtice: propuesta 3

Si bien me gustó la propuesta 1, era demasiado oscura. Y tras muchas vueltas, les pedí que mezclaran la 2 y 3, pues la 2 me gustaba, pero era muy confusa (o sucia), mientras que la 3 era clara, pero perdía fuerza con respecto a la 2. Y así, por fin, llegamos a la versión final:

Portada de vórtice: versión final.

Portada de vórtice: versión final.

Como ven, el proceso de llegar a esta excelente portada (de la cual nunca expresaré de forma suficiente mis agradecimientos a Roberto y Sebastián), fue largo y arduo. Y creo que el resultado valió la pena. ¡Gracias chicos!

 

 

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