Apuntes para el soldado del futuro

Apuntes para el soldado del futuro

Uno de los tópicos más recurrentes en la ciencia ficción es el enfrentamiento armado. Terrestres contra extraterrestres, rebeldes contra imperios, país contra país o fuerzas nacionales contra el imperio oculto interno. De una u otra forma, los soldados están siempre presentes. Se puede variar en la escala (abstracto como un comandante dirigiendo una batalla desde su observatorio, o tan personal como el soldado de a pie en una escaramuza), el involucramiento emocional (la guerra vista como un juego de ajedrez, o meterse en la piel del soldado que le saca las tripas al enemigo con los dientes), la importancia en la trama (el conflicto armado como fondo para la trama, o que sea la historia en sí), y muchas variantes mas.

El problema de usar ejércitos o soldados en tu escenario futuro, es que no hay un lugar que se vea más influído por los avances tecnológicos. Es decir, si las armas son como las contemporáneas, tendrás que justificar la falta de avance (y lo mismo pasa si las armas son menos avanzadas que las actuales).

Muchas veces es ese salto tecnológico el que determina parte o toda la trama. Por ejemplo en “Tropas del espacio”, de Heinlein, los “power suits” determinan la forma como se lleva a cabo la guerra, obligando a un verdadero ballet táctico para sacar el mejor partido de los trajes. Si los quitas, pierdes gran parte de la esencia de la novela. ¿No me crees? Lee la novela, luego ve la película de Verhoeven, y compara.

En el caso de “Guerra Interminable”, de Haldeman, el viaje casi cercano a la velocidad de la luz es el que determina la trama, al demostrar el efecto de la relatividad del tiempo en una guerra extrasolar, donde viajas distancias increíbles para enfrentarte a un enemigo que quizás ya no lo sea cuando llegues al destino.

Así, no importa el escenario o la trama, el avance tecnológico debe estar presente en estas historias. A continuación, presento algunas ideas o temas que se pueden extrapolar para su uso en el futuro.

1. Exoesqueletos.

Es el clásico inaugurado por Heinlein. Un exoesqueleto puede variar desde un aditamento externo que potencia la fuerza, velocidad, inteligencia (desde el sentido táctico de conciencia del entorno) y poder de fuego, hasta un traje completo que lo convierte en una brigada de tanques de un solo hombre. En la primera categoría entran el esqueleto externo de Tom Cruise en “Edge of Tomorrow” (basado en el manga “All you need is kill”, de Hiroshi Sakurazaka)…

 

También califica el power loader de Ellen Ripley en Aliens (que aunque no es de uso militar, sirve igual)

 

En la segunda categoría están los trajes de Heinlein.

Excelente imagen tomada de Oomnine (https://www.deviantart.com/oomnine/art/Exoskeleton-Suit-181188221)

 

En el mundo real la tecnología de los exoesqueletos avanza rápido, aunque públicamente se dice que aún no está en condiciones de usarse en zonas de combate. Gigantes como Lockheed Martin (fabricante de misiles, aviones, y muchas cosas mas) está experimentando (públicamente) desde 2010. Los proyectos relacionados han tenido múltiples retrasos, sobre todo porque deben enfrentar dos grandes problemas: el tamaño y la fuente de poder. Los prototipos conocidos están completamente cableados (a lo Evangelion) o tienen voluminosas baterías adosadas en la espalda. Incluso se probó con pequeños motores a gas, pero el nivel de ruido era inaceptable, pues podía revelar la posición de las tropas.

El problema de la energía ha llevado a modelos “pasivos”: sin energía, sin sensores, sin electrónica ni servomotores, y muchísimo mas liviano. En su lugar, utilizan dispositivos mecánicos con palancas y giroscopios en forma de articulaciones humanas. ¿Para qué sirve? Para aumentar la resistencia al soportar la carga (mochilas, armas, etc). Un prototipo se mostró en el Foro Internacional Militar-Técnico ARMY 2018, y se informó que el ejército ruso lo probó en operaciones militares reales entre 2017 y 2018.

Estos exoesqueletos pasivos también están siendo desarrollados para la industria de la salud. En el enlace anterior se entiende cómo un dispositivo mecánico, simplemente equipado con resortes, puede reducir la carga de caminar.

Esta tecnología también se está comercializando para la industria. Estos soportes para brazos ayudan a aligerar la carga de los operarios, y se venden como un producto mas.

Un uso interesante de los exoesqueletos, y que también está siendo investigado, es la recolección de energía del movimiento. La idea es transformar la energía kinética en electricidad, y de esa forma alimentar todos los aparatos que carga el soldado.

2. Naves personales.

No hablaré de los minisubmarinos, porque existen desde hace muchos años (tecnología de 007 de Sean Connery). En este apartado me referiré a aparatos voladores que aún no han despegado (y quizás nunca lo hagan, pero suenan interesantes).

En esta categoría están los jetpacks y los flyboards. Todos vuelan, pero se diferencia en autonomía, tamaño de la plataforma, y si son aditamentos al cuerpo o plataformas.

El primer jetpack que conocí fue el que mostró Sean Connery en Thunderball:

Como verán en el video, el problema es que es muy facil derribarlo. Pero como este artículo no es sobre efectividad, sino que ideas a explotar en escritos de ciencia ficción, continuemos.

Los jetpacks son mochilas que permiten volar. Funcionan lanzando chorros de aire hacia abajo, lo que permite que el usuario se eleve. El jetpack de Bond, James Bond, se ve primitivo comparado con los actuales:

Los hay también que funcionan como plataformas volantes:

El último conocido es el que se desplegó en Francia en conmemoración del día de la Bastilla: un “flyboard” parecido al aparato del duende verde:

 

La idea de todos es la misma: proveer un vehículo liviano, personal, que sirva para llegar a zonas complejas a máxima velocidad y con discresión. Lamentablemente, ninguno de los aparatos actuales cumple con eso por los siguientes problemas: autonomía (combustible) y ruido. La tecnología de los chorros de aire es ruidosa de por sí, y dudo que se puedan silenciar. Eso provoca que cualquiera que esté cerca sea alertado de su proximidad. Y respecto a la autonomía, ninguno de estos aparatos puede alejarse demasiado de su base de recarga.

3. Armaduras y camuflaje.

Tela con memoria, camuflaje activo, placas de cerámica ultralivianas y ultra resistentes, ropa con sensores, sentidos aumentados, todo cabe en esta categoría. Nuevamente el problema pasa por la cantidad de energía que consumen las mejoras. Porque la energía genera calor, y en un entorno donde el enemigo puede tener visión nocturna, tu ropa podría convertirse en un árbol de navidad con miles de puntos de calor.

O como lo decía Heinlein en “Tropas del espacio”: si estás equipado con todas las armas más mortíferas del mundo, incluyendo una bomba atómica, si te agarro desprevenido y te corto el cuello, no te servirán de nada.

4. Drones.

Los vemos como cosas divertidas e inofensivas, pero tienen un gran potencial militar, dado que son piezas desechables, de rápida fabricación, relativamente baratos, y no ponen en riesgos a sus operadores altamente entrenados (y por lo tanto, caros).

Aviones no tripulados para espionaje o bombardeo (pan de cada día en la actualidad), drones pequeños para televigilancia (realidad en nuestras ciudades), e incluso para atacar. Ya se manejan escenarios en los cuales las batallas no sean contra ejércitos convencionales, sino contra hordas de drones armados o explosivos. Lo dijo el Coronel Travis Burdine, de la Fuerza Aérea norteamericana: “Puedes tener 100 o 1000 misiles tierra-aire, pero te vamos a golpear con 10.000 (pequeños drones)”.

En este escenario, China es el dragón al que todos temen. Precisamente, por los grandes números que manejan. Y la tecnología avanza para que un solo operario pueda manejar, simultáneamente, cientos de drones.

Por el lado mas sutil, ya se ha informado de drones del tamaño de mosquitos. Hace poco se informó de uno que puede tomar muestras de ADN o dejar dispositivos de rastreo en la piel. Dejo a tu imaginación lo que puede lograrse con esa tecnología.

Asi que ahí tienes. Unas cuantas cosas presentes para la guerra del futuro. Cuéntame qué ideas se te ocurren o cómo explotarías las que acá presento. ¡Nos leémos!

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